ISBN: 978-987-4162-04-5 / 390 páginas / 23 x 15 cms / El Viejo Árbol, 2020 / Damián Martino
Nací hace más de 8000 años antes de la era de nuestro Señor, 8029 para ser exacto. He contado la historia de reyes, de embusteros e, incluso, de feligreses. Vi con el paso del tiempo como cayeron los nobles de sus tronos y como los bardos relataron historias a través de poemas acerca de dioses paganos. He vivido con los primeros y los he servido. He auxiliado a los más humildes mientras que los grandes eruditos me despojaron de los lugares de privilegio. Mi cuna se alzó entre las clases sociales más pobres de la época, aunque, mi osadía en la búsqueda del conocimiento, me llevó a indagar acerca de la experiencia humana. Discutí con filósofos y formé parte de los más elevados concilios sacerdotales. Labré actas y edifiqué ciudadelas firmando escritos para reyes y reinas que carecían de sentido, entonces batallé contra la incoherencia, porque yo era coherente. Las plazas donde los niños jugaban eran mis preferidas, no los palacios revestidos en joyas y bañados en oro donde la realeza hasta podía olfatearse, entonces comprendí los oficios humanos, todos. Los exploré y entendí el basamento de sus significados. Sin embargo, más adelante descubrí que sabía poco, porque llegó él y, en medio de una tormenta debajo del Viejo Árbol de la Vida, me dijo que era el Guerrero, y que traía para nosotros todas las cosas que aún no recordábamos y que eran precisas reconocer. Después de esto, mi vida y mi escaso saber cambiaron para siempre, donde me perdí en un mundo de ensueños.

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