ISBN: 978-987-4162-16-8 / 418 páginas / 23 x 15 cms / El Viejo Árbol, 2020 / Damián Martino
Allá por los años 475 D.C. comenzó la leyenda que otorgó vida a los nobles y poderosos Guerreros de la Mesa de Piedra, donde Arcturus, el Rey Caudillo, inspiró a sus hombres mediante una consciencia altruista, basándose en el legado de aquél que llamaron Awen. Junto a un poderoso Druida formaron una hermandad indestructible que los llevó a gobernar en los tiempos del Medioevo Oscuro. Las raíces de Arcturus se remontan a su antecesor, Uther Péndragon, quien se instaló en la antigua Albion en los parajes de Northumbria. Al construir las Doce Aldeas, lejos del Cámelot relatado, el Rey Caudillo debió sortear cientos de obstáculos, incluso, realizó un viaje hacia Medio Oriente persiguiendo las visiones del Anciano. Establecido en lo profundo del Bosque Prohibido, allí creyó en un mandato superior que no provenía de la Madre Tierra, a la vez, que reinó enseñando los valores más sublimes, instruyendo los códigos que no debían perderse en el tiempo. De hecho, el legado de Arcturus fue enorme, tan maravilloso como lo fue su esencia y la de cada hermano que juramentó seguirlo hasta la muerte. Este primer tomo relata sus orígenes, la edificación de las Doce Aldeas y el viaje que lo hizo atravesar el mar hacia las tierras de dunas amarillas. Basado en datos históricos, lejos de ser una novela, quizá solo sea comprendido por almas elevadas que, en estos tiempos, persiguen los mismos preceptos que marcaron la diferencia en la época de la Espada y la Piedra. Hace mucho tiempo, El Maestro aseveró que había que destruir un mundo para construir otro nuevo. Arcturus pensaba lo mismo.

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