ISBN: 978-987-4162-11-3 / 258 páginas / 23 x 15 cms / El Viejo Árbol, 2020 / Damián Martino
Bajo el Viejo Árbol de la Vida, después de muchos años en los cuales padeció el desamor de los hombres, el Guerrero fue invocado por sus Ángeles y sus Guías para recordarle el firme propósito de su labor. Así, en el amor del Uno, el Guerrero escuchó cada enseñanza, recordando los basamentos primigenios que legó en medio de tanto caos y confusión, a la vez, que su Padre lo revestía con la Armadura del Espíritu, obsequiándole un tiempo de paz.
“El Hijo de Dios que se hizo hombre para librar al hombre de la muerte eterna, se bajó hasta la humildad de nuestra condición sin que su majestad disminuyera. Permaneciendo en lo que era y asumiendo lo que no era, se unió a una verdadera naturaleza de servidor: la naturaleza según la cual era igual al Padre. Unió tan estrechamente estas dos naturalezas, que su gloria no pudo hacer desaparecer la naturaleza inferior, ni la unión con esta envilecer la naturaleza superior. Permanece íntegro lo que es propio de cada naturaleza uniéndose en una sola persona: la humildad es acogida por la majestad, la debilidad por la fuerza, la mortalidad por La Eternidad. Para asumir nuestra condición, la naturaleza que está por encima de todo se une a la naturaleza capaz de sufrir, asociándose en la unidad de un verdadero Dios y hombre. De esta manera, tal como era necesario para sanarnos, pudo morir por la acción de los hombres y resucitar por la acción de Dios. Dar al Cielo lo que es del Cielo y a la Tierra lo que es de la Tierra. Los milagros son para los débiles, para los fuertes basta el amor."

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